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El valle encantado

Los Tejos del Cerezal


Presa de Arrocerezal

Cualquier senda en Las Hurdes tiene algo especial. Esta tierra empapa con su belleza  todos los rincones. En las Hurdes todo se mezcla: las jaras y los tomillos, las madroñeras y los brezos, los pinos y los olivos, la arcilla y la pizarra, los pájaros y el agua. Todo se vuelve mágico y  nos recuerda los días de nuestra infancia.

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A veces, tenemos que hacer un alto en la rutina diaria, y caminar por sitios que nos den energía suficiente para afrontar los retos del día a día.
Llegar a lugares donde la naturaleza todavía parece estar intacta, es un lujo. Os animamos a realizar esta senda sin que se note vuestro paso por ella. Nuestras huellas desaparecerán muy rápido del lugar... pasaremos como un susurro, para que nada se altere.

La senda que hemos elegido, es la conocida como "Los Tejos del Cerezal", en la alquería de Cerezal. (Término municipal de Nuñomoral). Aquí, según nos informan, existen unos singulares árboles, en peligro de extinción, llamados tejos. Estos árboles son una especie protegida, pues quedan pocos ejemplares. Al parecer, en la antigüedad, se les atribuían propiedades mágicas, y los celtas los utilizaban para elaborar sus medicinas.



Presa de Arrocerezal

Nosotros decidimos dejarnos llevar por el camino hasta lo que se conoce como el "Mirador de los Tejos". Desde allí, se ve algún tejo, pero el lugar es tan bonito que para hacer la ruta,  no necesitamos el aliciente de encontrar los misteriosos árboles. Caminar por este lugar, ya es un regalo para los sentidos.
Comenzamos nuestra ruta en la Presa de Arrocerezal, la atravesamos, y llegamos al principio del camino, donde hallamos un cartel informativo sobre la llamada "Verea del Correo"




Arroyo
Antiguamente, todos los pueblos de Las Hurdes, estaban comunicados por caminos, y la gente se desplazaba de un sitio a otro siguiendo estas veredas. La del Correo, recibe este nombre, porque era la ruta que utilizaba el cartero para entregar la correspondencia en los distintos pueblos. Comenzaba en Casar de Palomero y terminaba en Cerezal. A nosotros nos parece imposible que la gente se moviera por estos lugares de forma habitual. De hecho, vamos pertrechados de calzado deportivo, bebidas isotónicas, y todas esas cosas que hacen que sin ellas nos parezca imposible la supervivencia. 


Puente sobre el arroyo
Cuando cruzamos el pequeño puente construido sobre el arroyo que abastece la presa, tomamos verdadera conciencia del camino y vemos el desnivel que tendremos que afrontar.




Camino de subida al Mirador de los Tejos

















Ascendemos lentamente apreciando los colores lilas y verdes de la primavera. Respiramos los aromas limpios del arroyo y las jaras,  y nos recreamos con los cantos de los pájaros y el discurrir del agua.




Viejos árboles llenos de musgo
Luchamos contra la pendiente subiendo un camino que no se nos hace difícil,  pero que requiere nuestra concentración y esfuerzo para salvar el desnivel que se nos va presentando.



Vereda de ascenso

Posamos nuestra mirada en la montaña y a la vez que ascendemos, apreciamos la maravilla de paisaje en el que nos encontramos inmersos. El ascenso en el camino tiene algo místico, y nos va despegando de nuestras ataduras modernas. Ante tanto derroche de naturaleza, ni nos acordamos de mirar si llevamos cobertura en el móvil. (Y eso viene bien de vez en cuando...)




Camino de subida



Y así, sin darnos cuenta, llegamos al mirador. Desde aquí la perspectiva del paisaje es abrumadora. 

Vista desde el Mirador de los Tejos




Mirador de Los Tejos




Reponemos fuerzas, respiramos profundamente, buscamos los tejos... (discutimos un poco sobre si son o no son tejos)  y comenzamos el descenso. 


El agua está presente en buena parte del camino



Con las fuerzas renovadas,  afrontamos  la bajada cómodamente, rodeados de naturaleza en todo momento, y llegamos de nuevo a la presa. 
Como la ruta no se nos hace larga, (hemos caminado en total unos 8 km.), decidimos quedarnos un rato más por la zona. Nos acercamos a la localidad de El Gasco, un pueblecito singular, que tiene como atractivo un salto de agua, al que se accede por un camino que está en muy buenas condiciones. La visita al salto de agua la dejamos para otro día...

Huertos de El Gasco



En El Gasco apreciamos como la lucha por la supervivencia hace que la gente cultive pequeños huertos en lugares imposibles. La montaña impone su ley y hace de este sitio un lugar especialmente hermoso.





Aprovechamiento del escaso terreno de labor


Meandro del río Malvellido



Terminamos nuestra aventura deambulando un poco por el pueblo. Para nosotros ha sido un día fantástico, de caminata en familia, compartiendo algunas risas  y con la emoción que nos provoca la belleza  del lugar. ¿Os animáis a hacer la Ruta de los Tejos?

Si es así, contadnos vuestra experiencia... si descubrís cosas nuevas compartidlas con nosotros. Nos hace mucha ilusión saber de vuestras andanzas. 
Además una de las cosas más bonitas de vivir en la era de Internet, es que nos facilita compartir y conocer cosas nuevas. Nos permite ayudarnos y eso hace que el mundo sea mejor.











Publicado por Waysee ES

en 8:47

El valle encantado

Cáceres, el despertar de los sentidos.

Que Cáceres sea este año 2015 Capital de la gastronomía es un título más que merecido.
A un paso de Coria nos encontramos con una ciudad que tiene un precioso patrimonio histórico, representado por su conjunto monumental, y una excelente calidad gastronómica.

La gastronomía extremeña no deja a nadie indiferente. Yo recuerdo los sabores de la cocina de mis abuelos. Era una cocina sencilla pero muy rica, con los aromas naturales de los productos de la tierra bien cultivada. Todo se cocinaba entonces a fuego lento, no había prisas... nadie tenía que consultar su Facebook y nadie se enfadaba por la falta de Wifi... Eran otros tiempos, pero los sabores de la naturaleza se conservan  en Extremadura y su cocina actual, modernizada, es una delicia para los sentidos.

Hace pocos días tuvimos la suerte de saborear los platos de la Tapería de "Eustaquio Blanco", en la ciudad de Cáceres.


Zona de mesas
La zona del restaurante estaba llenísima, pero había sitio en la Tapería y decidimos probar su cocina.

La Tapería es un lugar pequeño pero acogedor, con una sencilla decoración que invita al relax. El personal que nos atendió fue muy amable y resolvió nuestras dudas sobre la elección de las tapas.

La cocina moderna suele bautizar los platos con nombres muy sugerentes, y en la Tapería Eustaquio los nombres que figuran en la carta, son acertados, elegantes y en completo equilibrio con la realidad.



Galería de fotos


La presentación de los platos es muy atractiva. Es un verdadero placer encontrarse con personas a las que les gusta cuidar los detalles. Los que somos de naturaleza sensible, disfrutamos y agradecemos mucho estos gestos.


Tapa de brocheta de salmón






Los sabores, bajo nuestro criterio, están muy bien conseguidos. Guardan esa relación especial entre los ingredientes naturales y el fantástico trabajo de los cocineros. Sus recetas conservan un poso de tradición extremeña, que ellos saben potenciar, y que son los que más nos recuerdan los sabores de nuestra infancia.


Tarta de queso


Los postres, para unos golosos como nosotros son un festín. Tienen una excelente selección que nos ha dejado con muchas ganas de volver. Y así lo haremos, pensamos continuar probando todos esos platos exquisitos.


Postre de chocolate

Tocinillo de cielo


Estamos rodeados de sitios maravillosos para tapear, comer, tomar copas... y disfrutar de la compañía de nuestros amigos.
En Cáceres hay lugares especiales, como esta Tapería de "Eustaquio Banco" y otros muchos establecimientos repartidos por toda la ciudad. En Coria también tenemos sitios excelentes que ya os iremos presentando, por si os animáis a visitarnos.


Tapería Eustaquio

Creemos que todo lo que se hace con mimo y cuidado tiene como premio el reconocimiento de nuestros semejantes. 

Os animamos a conocer Extremadura. Cáceres y Coria son ciudades con historia que os van a gustar mucho.

Animaos a venir y contadnos vuestra experiencia. ¿Os apetece recordar los sabores de vuestra infancia? ¿Ver palacios? ¿Castillos? ¿Calles medievales?... Pues por aquí hay de todo eso y más.


Y por supuesto,  no os olvidéis de Waysee.


Teresa Martín

Publicado por Waysee ES

en 13:22

Cáceres, el despertar de los sentidos.

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                     Waysee y sus cosas


Publicado por Waysee ES

en 11:30

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De Palacio Episcopal a hotel con encanto

Fachada 


Nuestro paseo por la ciudad amurallada de Coria, nos lleva hoy hasta este precioso edificio situado en la Plaza de la Catedral.


En la actualidad es un Hotel de cuatro estrellas "Hotel Sumaiya El Palacio". En este lugar, como sucede en otros edificios históricos, se respira el encanto de lo antiguo y el tiempo parece detenerse en sus estancias.




Entrada
Para los que valoramos lo antiguo, es maravilloso que cualquier edificio cobre vida. Todas las restauraciones que tienen lugar en el casco histórico de Coria, nos aportan un 

poco de esperanza sobre el futuro, y nos alejan de los fantasmas del olvido. 

Historia del Palacio

El Obispo D. Jerónimo Ruiz Camargo, ordenó construir el Palacio Episcopal de Coria, en el año 1628. 


Portada 
El catastro del año 1819 lo considera el segundo edificio en importancia de la ciudad.
Sobre la puerta de entrada  aparece la fecha de construcción del  palacio y el escudo del obispo Camargo, entre dos rosáceas. El edificio es de estilo barroco y tiene dos plantas, torre mudéjar, patio, pozo y la excelente portada de granito sobre la que aparece el escudo del obispo. La torre situada en el lado norte del Palacio, está fabricada con ladrillo y rematada por una hermosa cúpula. 

Patio

El espléndido patio es un hermoso lugar que invita a la serenidad. Arropados por su silencio nos transportamos a otros tiempos, y para dar más realismo a nuestro viaje, escuchamos de vez en cuando el tañido de las campanas de la catedral.

El Obispo fundador
Justo al lado de la catedral



El Palacio se edificó bajo el pontificado del Obispo Jerónimo  Ruiz Camargo, natural de Córdoba. De él sabemos que fue un eclesiástico dedicado al estudio de la teología, la filosofía y las lenguas. Estudió griego y hebreo. Desempeñó importantes cargos: catedrático de filosofía en Salamanca, Abad en San Miguel de Camargo,  consultor del Santo oficio y canónigo en Ávila. En Coria, ordenó construir también el Seminario Conciliar.

El Hotel

Visitar la ciudad de Coria, y alojarse en el "Hotel Sumaiya El Palacio" puede ser una fantástica experiencia. Claro que a nosotros nos mueve nuestra pasión por Coria y nuestra debilidad por los edificios antiguos.
Restaurante

El Palacio es especial.
Sus preciosas estancias, su restaurante, las personas que lo atienden... todo forma un conjunto muy agradable. Es uno de esos lugares en los que el tiempo se disfruta de otra forma, sin prisas. El sitio invita a la conversación tranquila, y sobre todo invita a soñar despiertos, que es un ejercicio que deberíamos hacer muy a menudo.
Planta baja




Habitación


Sala de lectura
Entrada





Tenéis que conocer Coria, es una ciudad con un glorioso pasado que debéis disfrutar. Ojalá se restaure todo su patrimonio y se valoren las posibilidades que tienen sus maravillosos edificios. Además Coria está al lado de paraísos naturales como  Sierra de Gata o Las Hurdes. Seguro que os gustará tanto como a nosotros.

Coria es muy tranquila todo el año, la Semana Santa es especial... y si os gusta el bullicio tenéis que venir en el mes de junio, pues a partir del día 23,  celebramos  "Los Sanjuanes", y la ciudad es una fiesta durante una semana entera.
¿Qué os parece? ¿Os animáis a venir? Si os acercáis por aquí, por favor, contadnos vuestra experiencia y por supuesto dejad que os acompañe "Waysee".


www.waysee.es

http://www.hotelsumaiyaelpalacio.com

Fuente: Alonso, Pedro Pablo. CORIA. Cicon Ediciones y Ayuntamiento de Coria.1999. 224p. 84-930275-5-3


Descarga la APP Waysee 









Publicado por Waysee ES

en 11:18

De Palacio Episcopal a hotel con encanto

Coria, un rincón con historia.

Portada principal de la catedral



Nuestra ciudad de Coria, tiene solera. Ha vivido mucho y está llena de recuerdos de esa larga vida. En sus tierras apreciamos la actividad del hombre desde tiempos remotos. Los yacimientos achelenses encontrados en las orillas del río Alagón, nos hablan de  la ocupación de esta zona desde hace más de 300.000 años.


Muralla romana
Aquí vivieron las tribus celtas de los vetones, que en coalición con otras tribus,  lucharon contra la ocupación romana. Pero  los romanos también amaban este sitio, y dejaron la huella de su estancia. La urbanización de Coria se hizo bajo la forma romana, y romano sería también el primer puente construido para cruzar el río.  La civilización romana nos ha dejado además la fabulosa muralla que encierra la ciudad antigua. En el s. I d. C.  ya existiría una primera fortificación, sobre la que se construyó la muralla en el s. IV o V. Del legado romano forman parte también, las numerosas estelas con inscripciones, las aras, los utensilios, las estatuas y las monedas.  Y así convivieron indígenas y romanos.


Puerta de la Guía
Más tarde, tras las invasiones bárbaras se asentaron en Coria los visigodos. De esta época data la primera referencia que encontramos escrita sobre el obispado de Coria, y trata sobre la asistencia del obispo 
Jacinto I al III       Concilio de Toledo, que se celebró en el año 589.  

Posteriormente, tras la invasión árabe de la península, nos visitaron  los beréberes. Este suceso envolvió a la ciudad en continuas luchas entre cristianos y árabes. Coria fue refugio de Almanzor, a finales del siglo X.


Cárcel eclesiástica
La ciudad pasa de manos árabes a cristianas, y vuelve a caer otra vez en manos árabes, hasta su definitiva reconquista en el año 1142 por Alfonso VII para el reino de León.
En 1168, el señorío de Coria pasa a ser propiedad de la Orden del Temple.
En 1210 Alfonso IX, concede a la ciudad el 
Fuero de Coria.



Coria es también codiciada por el rey portugués  Juan I, que llega a sitiarla con sus ejércitos. Además la ciudad,  sufre las luchas que mantienen el clavero y el maestre de la Orden de Alcántara, allá por el año 1465.






Castillo

Cuando Coria pasa a ser propiedad del Duque de Alba, éste decide fortificar la parte más vulnerable de la muralla , y ordena construir el castillo.



En 1489 Bartolomé de Lila, que tiene su taller en Coria,  publica el primer libro impreso en Extremadura. Se trata del “Blasón General y nobleza en el universo”.



Catedral y puente medieval

En la Edad Moderna, Coria florece. Se construyen la mayor parte de sus edificios emblemáticos y es una época de gran actividad. Se inician las obras de la nueva catedral, se construye el puente de piedra y 

se restaura el convento de San Francisco.
En 1647, una riada se lleva parte del puente de piedra.

Los ejércitos portugueses continúan el acoso provocando saqueos.
La ciudad lucha contra las epidemias y también sufre las consecuencias del terremoto de Lisboa en el año 1755, que provocó el derrumbamiento de la torre de la catedral y daños en la capilla mayor.


Sufre también Coria la invasión de los franceses. En 1809 Wellington llega a Coria con 30.000 combatientes, para proteger la ciudad de los invasores.

Y así,  Coria continúa con su vida y con sus tradiciones. El primer cargo documentado de Alférez Mayor que se hace responsable de las fiestas de San Juan, se remonta  al año 1560. Aunque contamos con testimonios documentales que nos hablan de que esta fiesta se celebraba ya en el s. XIII.

Llegó después  el alumbrado, la construcción del puente de hierro, las huelgas, la guerra… y todas las transformaciones que modificaron la ciudad a lo largo de su  historia contemporánea.

Coria en la actualidad,  continúa con su vida, con su buena gente, con sus calles, con sus tesoros. Con la ilusión de que edificios como el antiguo Seminario Mayor o el Palacio de los Duques de Alba, serán restaurados y no se perderá la huella que la historia ha dejado en este bello lugar.

Si os apetece visitar Coria, ahora tenéis Waysee (www.waysee.es). Una app que os guiará y os contará todos los secretos que esconde la ciudad. 

Calle Iglesia



Fuente: Breve historia de Coria
Alejandro Valiente Lourtau
Coria : Ayuntamiento de Coria, 2002. ISBN 84-923978-6-1











Publicado por Waysee ES

en 12:15

Coria, un rincón con historia.